EL HUMOR HOY EN COLOMBIA

El rol del humor en tiempos de crisis: el refugio que nos recuerda que seguimos vivos

En los momentos más difíciles, cuando la incertidumbre aprieta y el ánimo se encoge, el humor aparece como uno de los recursos más poderosos —y subestimados— de la condición humana. No es evasión, no es irresponsabilidad, no es negación. Es, más bien, una forma de resistencia emocional.
Una declaración íntima que dice: “La situación es dura, pero no me rindo.”

Por eso el humor ha sido, históricamente, una herramienta de supervivencia en épocas de crisis social, económica, familiar o personal. No elimina la dificultad, pero nos da fuerza para atravesarla.

El humor como medicina emocional

Numerosos estudios en psicología coinciden en algo: reír no solo nos hace sentir bien, sino que reactiva la capacidad del cerebro para encontrar soluciones, reduce el estrés y nos devuelve perspectiva.
Mientras la preocupación encoge el mundo, la risa lo ensancha.

En tiempos de crisis, cuando la mente tiende a cerrarse y los temores se multiplican, el humor actúa como un respiro que oxigena la inteligencia emocional.
Es una pausa que limpia la mirada y nos permite ver lo que antes estaba opacado por el miedo.

Cuando el humor se vuelve puente

Pero no se trata solo de una experiencia individual.
El humor también tiene un impacto comunitario: acerca, reconcilia y humaniza.

En un país fragmentado por tensiones sociales, discusiones políticas, heridas familiares o problemas económicos, un chiste bien contado —sin burla, sin agresión, sin doble intención— tiene la capacidad de recordarnos que todos compartimos lo mismo: buscamos alivio, compañía y un motivo para seguir adelante.

Por eso el humor blanco, respetuoso y bien intencionado, se convierte en un puente entre personas que, desde otras emociones, no podrían dialogar.

El humor como herramienta pastoral y motivacional

Para figuras como Rober “Chagualdo” Camacho, el humor no es simplemente una habilidad artística. Es un ministerio emocional.
Un talento puesto al servicio del ánimo colectivo.

No predica solamente desde el púlpito; también predica desde la sonrisa.
Cuando relata una historia, imita una voz o exagera una escena cotidiana, no busca banalizar la realidad. Busca aliviarla. Busca devolver esperanza. Busca abrir una puerta para que el mensaje —ya sea espiritual, motivacional o educativo— entre con suavidad.

La risa rompe la rigidez del corazón y deja espacio para que algo nuevo florezca.

El humor como resistencia

En tiempos de crisis, el humor es un acto de valentía.
No es escapismo: es resistencia.

Es afirmar que, aunque la tormenta sea fuerte, todavía queda fuerza para sonreír.
Es recordarnos que seguimos vivos, que seguimos siendo humanos y que siempre habrá motivos para volver a levantarnos.